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29.4.08

Un cuento diferente

Os dejo un cuento que leí al final del libro "El camino del encuentro" de Jorge Bucay:


Esta historia nos lleva a la época del rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda,tiempo de hechicería y castillos de puentes levadizos,tiempos de intrigas y batallas heroicas,tiempo de dragones mágicos que arrojan fuego por la boca y de paladines de honor y valor ilimitados.

El rey Arturo había enfermado.En tan sólo dos semanas su debilidad lo había postrado en su cama y ya casi no comía.Todos los médicos de la corte fueron llamados para curar al monarca pero nadie había podido diagnosticar su mal.Pese a todos los cuidados, el buen rey empeoraba.

Una mañana, mientras los sirvientes aireaban la habitación donde el rey yacía dormido, uno de ellos le dijo a otro con tristeza:

-Morirá...

En el cuarto esta Sir Galahad, el más heroico y apuesto de los caballeros de la mesa redonda y el compañero de las grandes lides de Arturo.

Galahad escuchó el comentario del sirviente y se puso de pie como un rayo,tomó al sirviente de las ropas y le gritó:

-Jamás vuelvas a repetir esa palabra, ¿Entiendes? El rey vivirá,el rey se recuperará...Solo necesitamos encontrar al médico que conozca su mal, ¿Oíste?

El sirviente, temblando, se animó a contestar:

-Lo que pasa, Sir, es que Arturo no está enfermo,está embrujado.

Eran épocas donde la magia era tan lógica y natural como la ley de la gravedad.

-¡¿Por qué dices eso, maldición?!-preguntó Galahad

-Tengo muchos años,mi señor, y he visto decenas de hombres y mujeres en esta situación,solamente uno de ellos ha sobrevivido.

-Eso quiere decir que existe una posibilidad...Dime cómo lo hizo ése, el que escapó de la muerte.


-Se trata de conseguir un brujo más poderoso que el que realizó el conjuro;si eso no se hace, el hechizado muere.

-Debe haber en el reino un hechicero poderoso-dijo Galahad-, pero si no está en el reino lo iré a buscar del otro lado del mar y lo traeré.

-Que yo sepa hay solamente dos personas tan poderosas como para curar Arturo,Sir Galahad; uno es Merlín, que aun en el caso de que se enterara tardaría dos semanas en venir y no creo que nuestro rey pueda soportar tanto.

-¿Y la otra?

El viejo sirviente bajó la cabea moviéndola de un lado a otro negativamente.

-La otra es la bruja de la montaña...Pero aun cuando alguien fuera suficientemente valiente para ir a buscarla,lo cual dudo, ella jamás vendría a curar al rey que la expulsó del palacio hace tantos años.

La fama de la bruja era realmente siniestra. Se sabía que era capaz de transformar en su esclavo al más bravo guerrero con sólo mirarlo a los ojos; se decía que con sólo tocarla se le helaba a uno la sangre en las venas; se contaba que hervía a la gente en aceite para comerse su corazón.

Pero Arturo era el mejor amigo que Galahad tenía en ssu vida, había batallado a su lado cientos de veces, había escuchado sus penas más banales y las más profundas. No había riesgo que él no corriera por salvar a su soberano, a su amigo y la mejor persona que había conocido.

Galahad calzó su armadura y montando su caballo se dirigió a la montaña negra donde estaba la cueva de la bruja.

Apenas cruzó el río, notó que el cielo empezaba a oscurecerse. Nubes opacas y densas perecían ancladas al pie de la montaña. Al llegar a la cueva, la noche parecía haber caido en pleno día.

Galahad desmontó y caminó hacia el agujero en la piedra. Verdaderamente, el frío sobrenatural que salía de la gruta y el olor fétido que emanaba del interior lo obligaron a replantear su empresa, pero el caballero resistió y siguió avanzando por el suelo encharcado y el lúgubre túnel. De vez en cuando, el aleteo de un murciélago lo llevaba a cubrirse instintivamente la cara.

A quince minutos de marcha, el túnel se abría en una enorme caverna impregnada de un olor acre y de una luz amarillenta generada por cientos de velas encendidas.En el centro, revolviendo una olla humeante, estaba la bruja.

Era una típica bruja de cuento,tal y como se la había descrito su abuela en aquellas historias de terror que le contaba en su infancia para dormir y que lo desvelaban fantaseando la lucha contra el mal que emprendería cuando tuviera edad para ser caballero de la corte.

Allí estaba, encorvada, vestida de negro, con las manos alargadas y huesudas terminadas en larguísimas uñas que parecían garras, los ojos pequeños, la nariz ganchuda, el mentón prominente y la actitud que encarnaba el espanto.

Apenas Galahad entró, sin siquiera mirarlo la bruja le gritó:

-¡Vete antes de que te convierta en un sapo o en algo peor!

-Es que he venido a buscarte-dijo Galahad-,necesito ayuda para mi amigo que está muy enfermo.

-Je....je...je...-rió la bruja-. El rey está embrujado y a pesar de que no he sido yo quien ha hecho el conjuro, nada hay que puedas hacer para evitar su muerte.

-Pero tú...tú eres más poderosa que quien hizo el conjuro.Tú podrías salvarlo-argumentó Galahad.

-¿Por qué haría yo tal cosa?-preguntó la bruja recordando con resentimiento el desprecio del rey.

-Por lo que me pidas-dijo Galahad-, me ocuparé personalmente de que se te pague el precio que exijas.

La bruja miró al caballero. Era ciertamente extraño tener a semejante personaje en su cueva pidiéndola ayuda. Aun a la luz de las velas Galahad era increiblemente apuesto, lo cual sumado a su porte lo convertía en una imagen de la gallardía y la belleza.

La bruja lo miró de reojo y anunció:

-El precio es éste: si curo al rey y solamente si lo curo...

-Lo que pidas...-dijo Galahad.

-¡Quiero que te cases conmigo!

Galahad se estremeció. No concebía pasar el resto de sus días conviviendo con la bruja, y sin embargo, era la vida de Arturo. Cuántas veces su amigo había salvado la suya durante una batalla. Le debía no una, sino cien vidas...Además, el reino necesitaba de Arturo.

-Sea-dijo el caballero-, si curas a Arturo te desposaré. te doy mi palabra. Pero por favor, apúrate, temo llegar al castillo y que sea tarde para salvarlo.

En silencio, la bruja tomó una maleta, puso unos cuantos polvos y brebajes en su interior, recogió una bolsa de cuero llena de extraños ingredientes y se dirigió al exterior, seguida por Galahad.

Al llegar afuera, Sir Galahad trajo su caballo y con el cuidado con que se trara a una reina ayudó a la bruja a montar en la grupa. Montó a su vez y empezó a galopar hacia el castillo real.

Una vez en el castillo,gritó al guardia para que bajara el puente, y éste con reticencia lo hizo.
Franqueado por la gente de aquella fortaleza que murmuraba sin poder creer lo que veía o se apartaba para no cruzar su mirada con la horrible mujer, Galahad llegó a la puerta de acceso a las habitaciones reales.

Con la mano impidió que la bruja se bajara por sus propios medios y se apuró a darle el brazo para ayudarla. Ella se sorprendió y lo miró casi con sarcasmo.

-Si es que vas a ser mi esposa-le dijo-es bueno que seas tratada como tal.

Apoyada en el brazo de él, la bruja entró en la recámara real. El rey había empeorado desde la partida de Galahad; ya no despertaba ni se alimentaba.

Galahad mandó a todos a abandonar la habitación. El médico personal del rey pidió permanecer y Galahad consintió.

La bruja se acercó al cuerpo de Arturo, lo olió, dijo algunas palabras extrañas y luego preparó un brebaje de un desagradable color verde que mezcló con un junco. Cuando intentó darle de beber el líquido al enfermo, el médico le tomó la mano con fuerza.

-No-dijo-. Yo soy el médico y no confió en brujerías. Fuera de...

Y seguramente habría continuado diciendo <<...de este castillo >> pero no llegó hacerlo; Galahad estaba a su lado con la espada cerca del cuello del médico y la mirada furiosa.

-No toques a esta mujer-dijo Galahad-; y el que se va eres tú...¡Ahora! -gritó.

El médico huyó asustado. La bruja acercó la botella a los labios del rey y dejó caer el contenido en su boca.

-¿Y ahora?-preguntó Galahad.

-Ahora hay que esperar-dijo la bruja.

Ya en la noche, Galahad se quitó la capa y armó con ella un pequeño lecho a los pies de la cama del rey. Él se quedaría en la puerta de accesi cuidando de ambos.

A la mañana siguiente, por primera vez en muchos días, el rey despertó.

-¡Comida!-gritó-. Quiero comer...Tengo mucha hambre.

-Buenos días,majestad-saludó Galahad con una sonrisa, mientras hacía sonar la campanilla para llamar a los sirvientes.

-Mi querido amigo-dijo el rey-, siento tanta hambre como si no hubiese comido en semanas.

-No comiste en semanas-le confirmó Galahad.

En eso, a los pies de su cama apareció la imagen de la bruja mirándolo con una mueca que reemplazaba en ese rostro a la sonrisa. Arturo creyó que era una alucinación. Cerró los ojos y se los refregó hasta comprobar que, en efecto, la bruja estaba allí, en su pripio cuarto.

- Te he dicho cientos de veces que no quería verte cerca del palacio. ¡Fuera de aquí!-ordenó el rey.

-Perdón majestad-dijo Galahad-, debes saber que si la echas me estás echando también a mí. Es tu privilegio echarnos a ambos, pero si se va ella me voy yo.

-¿Te has vuelto loco?-preguntó Arturo-. ¿A donde irías tú con este monstruo infame?

-Cuidado, alteza, estás hablando de mi futura esposa.

-¿Qué? ¿Tu futura esposa? Yo he querido presentarte a las jóvenes casaderas de las mejores familias del reino, a las princesas más codiciadas de la región, a las mujeres más hermosas del mundo, y las has rechazado a todas. ¿Cómo vas ahora a casarte con ella?

La bruja se arregló burlonamente el pelo y dijo:

-Es el precio que ha pagado para que yo te cure.

-¡No!-gritó el rey-.Me opongo. No permitiré esta locura. Prefiero morir.

-Está hecho, majestad-dijo Galahad.

-Te prohibo que te cases con ella-ordenó Arturo.

-Majestad-contestó Galahad-, existe sólo una cosa en el mundo más importante para mí que una orden tuya,y es mi palabra. Yo hice un juramento y me propongo cumplirlo. Si tú te murieses mañana, habría dos eventos en un mismo día.

El rey comprendió que no podía hacer nada para proteger a su amigo de su juramento.

-Nunca podré pagar tu sacrificio por mí, Galahad, eres más noble aún de lo que siempre supe.-El rey se acercó a Galahad y lo abrazó-.Dime aunque sea qué puedo hacer por ti.

A la mañana siguiente, a pedido del caballero, en la capilla del palacio el sacerdote casó a la pareja con la única presencia de su majestad el rey. Al final de la ceremonia, Arturo entregó a Sir Galahad su bendición y un pergamino en el que cedía ala pareja los terrenos del otro lado del río y la cabaña en lo alto del monte.

Cuando salieron de la capilla, la plaza central estaba inusualmente desierta; nadie quería destejar ni asistir a esa boda; los corrillos del pueblo hablaban de brujerías, de hechizos trasladados, de locura y de posesión...

Galahad condujó el carruaje por los ahora desiertos caminos en dirección al río de allí por el camino alto hacía el monte.

Al llegar, bajó presuroso y tomando a su esposa amorosamente por la cintura la ayudó a bajar del carro. Le dijo que guardaría los caballos y la invitó a pasar a su nueva casa. Galahad se demoró un poco más porque prefirió contemplar la puesta del sol hasta que la línea roja terminó de desaparecer en el horizonte. Recién entonces Sir Galahad tomó aire y entró.

El fuego del hogar estaba encendido y, frente a él, una figura desconocida estaba de pie, de espaldas a la puerta. Era la silueta de una mujer vestida en gasas blancas semitransparentes que dejaban adivinar las curvas de un cuerpo cuidado y atractivo.

Galahad miró a su alrededor buscando a la mujer que había entrado unos minutos antes, pero no la vió.

-¿Dónde está mi esposa?-preguntó.

La mujer se giró y Galahad sintió su corazón casi salírsele del pecho. Era la más hermosa mujer que había visto jamás. De tez blanca, ojos claros, largos cabellos rubios y un rostro sensual y tierno a la vez. El caballero pensó que se habría enamorado de aquella mujer en otras circunstancias.

-¿Dónde está mi esposa?-repitió, ahora un poco más enérgico.

La mujer se acercó un poco y en un susurro le dijo:

-Tu esposa, querido Galahad, soy yo.

-No me engañas, yo sé con quién me casé-dijo Galahad-y no se parece a ti ni en lo más mínimo.

-Has sido tan amable conmigo, querido Galahad, has sido cuidadoso y gentil conmigo aun cuando sentías que aborrecías mi aspecto, me has defendido y respetado tanto como nadie lo hizo nunca, que te creo merecedor de esta sorpresa...La mitad del tiempo que estemos juntos tendré este aspecto que ves, y la otra mitad del tiempo, el aspecto con el que me conociste...-la mujer hizo una pausa y cruó su mirada con la de Sir Galahad-.Y como eres mi esposo, mi amado y maravilloso esposo, es tu privilegio tomar esta decisión: ¿Que prefieres, esposo mío? ¿Quieres que sea ésta de día y la otra de noche o la otra de día y ésta de noche?

Dentro del caballero el tiempo se detuvo. Este regalo del cielo era más de lo que nunca había soñadp. Él se había resignado a su destino por amor a su amigo Arturo y allí estaba ahora pudiendo elegir su futura vida. ¿Debía pedirle a su esposa que fuera hermosa de día para pasearse ufanamente por el pueblo siendo la envidia de todos y padecer en silencio y soledad la angustia de sus noches con la bruja? ¿O más bien debía tolerar las burlas y desprecios de todos los que lo vieran del brazo con la bruja y consolarse sabiendo que cuando anocheciera tendría para éñ solo el placer celestial de la compañía de esta hermosa mujer de la cual ya se había enamorado?

Sir galahad, el noble Sir alahad, pensó y pensó y pensó, hasta que levantó la cabeza y habló:

-Ya que eres mi esposa, mi amada y elegida esposa, te pido que seas...la que tu quieras ser en cada momento de cada día de nuestra vida juntos...



Cuenta la leyenda que cuando ella escuchó esto y se dio cuenta de que podía elegir por sí misma ser quien ella quisiera, decidió ser todo el tiempo la más hermosa de las mujeres. Cuentan que desde entonces, cada vez que nos encontramos con alguien que, con el corazón entre las manos, nos autoriza a ser quien somos, invariablemente nos transformamos.




Abandonamos para siempre las horribes brujas y los malditos ogros que anidan en nuestra sombra para que, al desaparecer, dejen lugar a los más bellos, amorosos y fascinantes caballeros y princesas que yacen, a veces dormidos, dentro de nosotros.



18.4.08

SUEÑOS-La máscara (23/11/2003)




Era un sueño....

y en mitad de un bosque de pinos de copas cortas se agrupaban unas cabañas
improvisadas pero viejas y por dentro de piedra,
dando el aspecto de una aldea,
que bien podría ser una aldea abandonada,
pero lo cierto es que muy concurrida.



Las casas se agrupaban,una junto a la otra, de forma lineal,como si ninguna quisiera mirar a la otra,como en fila india...

Llegaban las vacaciones
y llegué de forma más bien casual
a la desapercibida aldea.
Después de todo el gran recibimiento
y de asentarme en una de las cabañas,
no se porqué me tomé la libertad de franquear no,
más bien caminar a lo largo de la linea
dibujada por las casas.


Para mi sorpresa la última casa de la línea
estaba curvada,
queriendo ser la esquina notoria entre tanta exactitud.
No podía contenerlo,
sentía curiosidad por entrar.
Y por el aspecto no parecía que viviera nadie.

Sí,lo hicé,empujé la puerta de metal fino
y la poca luz que entraba me dejo ver
tan solo un profundo vacío
del que subían unas escaleras.


-Holaaa?? Hay alguién??


No hay respuesta ...
bajé las escaleras
y conforme mis ojos se acostumbraban a la oscuridad empecé a poder ver la casa,
que en si no era más que un sotano, oscuro y frío, con humedad en las paredes,
y un olor a piedra que hacía aun más frio al lugar.



-Que pocas cosas, no? Unas cajas viejas de madera,un cubo roto (posiblemente improvisado para alguna gotera) y unos trapos grises que en su dia debieron ser blancos...


Tropecé con mi ignorancia cuando vi una máscara que creí tronco,
la cogí y absorta por sus formas me la quise quedar.
Despues de todo..era lo más interesante del lugar.



Con la máscara bajo mi sudadera campera,
salí más rápido de lo que había ido al entrar
y con paso firme me encamine en linea recta,
como no, a mi cabaña.

Tenía que prepararme para la fiesta de la aldea
por la tarde en el claro del bosque
y después de guardar la mascará en mi baúl de viaje, tocaron a la puerta.


Eran las mujeres de las casas cercanas,
para ayudarme a vestirme
de la forma peculiar en la que ellos vestían.
Con vestidos largos pero cuellos escotados
que alternaban el blanco, el beis y un gris sucio
que adquiría matices negros con el ángulo de visión
y la luz.
Una forma peculiar de vestir,
en las condiciones en las que vivían.



Bajo el claro del bosque,
la fiesta dió su comienzo,
y la gente aunque distante compartía su alegre estado de animo.
Disfruté, pero me alegré de que solo fueran unas vacaciones,
una vez más,
yo no encajaba en la forma social en la que encajaba todo el mundo.
A mis ojos eran agradables locos,
y posiblemente eso era mismo yo para ellos.
Pero giré mi cabeza y dí a alguien con el pelo.



-Disculp..!

-No,no, disculpame a mi,por pasar tan cerca, es que no se ni donde miro



Y con un gesto de complicidad apoyo su mano en mi hombro,
en modo de disculpa.
Era agradable verle a él,
porque en un simple gesto rompía la frontera
que separaba el contacto mas allá de las palabras entre los habitantes del lugar.
Y era extraño,
porque tenía las manos muy frías,congeladas,
y siempre había preferido unas manos calientes en un hombre,
pero me gusta la gente que me hace pensar,
y recordé que mis manos también son de hielo...


El hielo de mi copa se acabó
y para salir del círculo de mujeres
al que yo también pertenecía en cuerpo pero no en mente,
me escapé con la escusa del hielo,
que aunque escusa era cierta.
Añadir "No me interesa lo que la amiga de tu cuñada le dijo al marido de tu vecina,
por eso me voy"
hubiese podido causar un revuelto innecesario,
y un disgusto para los corazones ciegos.


Con la copa en mano
fui directa a la mesa blanca del fondo,
la mas lejana, cerca de un barranco,
y entonces el cielo se mostró
llenando de fuego los angulos tocados por el sol.



-Es bonito verdad? Me dijo una voz por detrás

-Oh..eres tú..siento mucho lo de antes. Sí ^^ si que es bonito (sintiendome incapaz de decir cuan importante era para mi el cielo, me tenía que conformar con un "si que es bonito" sencillo por mi parte, como me pasa con muchas de las cosas que más me importan)


-Bonito es poco,verdad? Te lo veo en los ojos...Yo no tendría miedo a la eternidad si todos los atardeceres fuesen como estos....




Hablamos breve, pero de forma significativa,
por lo menos para mi,
porque todo lo que decía tenía sentido y me interesaba,
mi curiosa e inquieta cabeza
nisiquiera buscaba otros pensamientos superpuestos a la conversación.
De pronto se asustó por la hora y desapareció,
aturdido y desconcertado se marchó
a lo que el llamo "problemas de última hora"...


Aquella noche no pude dormir,
y aunque transcurría tranquila e inalterable,
la luna se rodeada por un halo blanco que inquietaba mi corazón.
Salí a pasear bajando por la linea de la que era tan dificil perderse,
y me asusté cuando vi una figura negra,
con un paso exasperante,
dirigiendose a la cabaña de la esquina.

Me escondí detrás de unos arbustos.
Era una figura alta, encorvada,tiritante...
y gruñía de forma ansiosa.
Si supiera que no es posible,
hasta diría que nisiquiera parecía de este planeta.
Como un gollum furioso que acabase de perder su anillo...

-Claro!! La mascará! Gritó la lógica en mi cabeza.

La extraña criatura se cansó de farfullar y buscar,
y se perdió entre las sombras que la luna
regalaba a la espesura del bosque.

Tras un tiempo prudente.me levante,
y aun con miedo caminé agachada hasta mi cabaña.
Fui a buscar el baúl,
la máscara tenía que estar en su sitio.
Sí,lo estaba.
Tenía que devolverla a su sitio,
era la única forma de ver de que se trataba,
y yo no podía irme de ahi sin saberlo.
Asi que hice eso mismo,
cogí la máscara,un farol y una manta
y la llevé a la cabaña de la esquina
a su sitio en la misma posición en la que la encontré.

Me escondí detrás de las viejas cajas de madera
y me tape con la sábana
para hacer mas llevadera la espera y el frío.

La noche se volvío más silenciosa, o mis oidos más sordos.

Y entre canto y canto de grillo mis ojos se hacían pesados.
Que hora debía ser??
Pero el día había sido largo y el viaje me pesaba ahora en sueño...

Debí dormirme,
porque recuerdo que soñaba en un sueño.

PUM!

Me desperté confusa,donde estaba?
Alce la mirada,
y ahi la vi,acababa de abrir la puerta,
la figura negra,distorsionada
por mis ojos cansados y llorosos de la poco energía recuperada.

Se me encogío el corazón mientras bajaba las escaleras,
y me paralicé,
lo cual es mejor que haber hecho ruido por nerviosismo.
Me dediqué abrir los ojos cuanto pudiera,
para no perder el detalle,
estaba amaneciendo pero la luz aun no era lo suficientemente clara como para traspasar l
a estrecha puerta de la cabaña,
y su única fuente de luz.

Llegó el último escalón
y la figura más que observar olía el lugar


-Aqui estás! Como es posible? Te necesito.


La figura encorvada se agacho haciendo casi una "o" con todo su cuerpo
para recoger la máscara.
Al agacharse el haz de luz
desde la puerta le alumbro la silueta.

Quedé petrificada,
sus desnudos brazos eran delgados y huesudos
y la piel colgaba pálida y grisienta.
Tenía heridas sin sangre,
como cicatrices que nunca se curan,
y al girar la cara,solo pude ver
que lo único hermoso de su cuerpo
era su pelo cayendo por su cara.

Se incorporó y se acercó la máscara a su cara y se fundio con su piel.
Brotó una luz de la nada
y la figura tomo forma,
y una forma que ya había visto antes.

No puede ser!

Él

El chico de la fiesta en realidad estaba muerto
y necesitaba la máscara para mantenerse y comunicarse...
y le eché de menos y me desperté

(23/11/2003)

7.4.08

CHOBITS: La Ciudad Sin Gente




Busqué el cuento de la serie "Chobits" en internet pero solo encontre el capítulo 1, asi que pensé ¿Porqué no creo yo el resto si tanto lo quiero?
El original diríamos que se divide en 3 cuentos (3 capítulos) pero yo lo voy hacer en más,añadiendo las escenas relacionadas.


Asi que eso hice, me ha costado ir fotito a fotito y escribiendo, pero aqui está. Para todos los fans de Chobits; ¡El cuento de Chii!




La ciudad sin gente...


Capítulo 1:




En aquella ciudad no había nadie,
no había absolutamente nadie...





Había muchas casas y se veia luz en las ventanas





Pero en las calles no había nadie





Miré a través de una ventana





y vi que dentro había una persona,
pero estaba con uno de "ellos"





Miré en otras casas





También estaban con "ellos"





Les gusta estar con "ellos"





Más que con otras personas





Por eso la gente ya no sale a la calle





En esta ciudad no hay nadie





Por eso me voy de viaje





Voy a buscar otras ciudades





Me gustaría mucho poder encontrar a alguien





Pero si alguna vez me encontrase con una persona
que fuese para mi y solo para mi...





Algún día tendriamos que separarnos





Aun asi quiero encontrar
la persona que es para mi y solo para mi





Y con este pensamiento,
hoy,una vez más,
me encamino a otra ciudad sin gente...




Capítulo 2:



Como esperaba,tampoco hay nadie en esta ciudad





Aqui todos están con su pareja




El tiempo que pasan juntos es como un sueño



Eso es,como un sueño...



Un instante fugaz y maravilloso



Sus sueños siempre se hacen realidad



Y harán felices a las personas haciendo los que ellos quieren



Como "ellos" no son personas pueden convertirse en el sueño de las personas





Pero hay algo que "ellos" nunca podrán hacer




Nunca podrán ser seres humanos,quizá con el tiempo podrán reemplazarlos




Pero nunca serán humanos y yo lo se porque soy uno de "ellos"



Hoy seguiré buscando en este mundo a la persona que es para mi




Una persona que me quiera tal y como soy,una persona que me quiera aunque yo no pueda hacer realidad sus sueños




-¿Pero existe en este mundo una persona asi?




-Espero que si




-¿Y si existe me querrá a mi solamente?



-Espero que así sea




-¿Y si me quiere realmente no buscará nada de mi?



-No debería




Porque si a esa persona no le gusto tal y como soy,entonces es que no es la persona que busco




-¿Verdad?



-Verdad



-¿Y de veras existe esa persona?



-De veras




-Y donde está?



Seguro que está muy cerca



Esa persona que me querrá de verdad,seguro que no puede andar muy lejos




Pero...¿Y si resulta que esa persona no me quiere a mi?



¿Y si quiere a otra persona, y no a mi?



Los sentimientos de las personas no se pueden aumentar o reducir como los de "ellos". Cambiar las emociones de una persona es muy dificil.



-Ya lo se



-Los sentimientos de las personas cambian,pero hay algunos que no se pueden cambiar tan facilmente, como por ejemplo el amor, eso no cambia facilmente.



-¿Que debo hacer?



Tendré que arriesgarme y escoger...




...Entre mi yo y mi otro yo